Sinopsis

Cinco jóvenes bohemios intentan adaptarse a una vida en la ciudad que no les convence cuando empiezan a habitar una casa antigua rodeada de naturaleza. La inminente pero incierta demolición, el espíritu de camaradería, y una austera abundancia que inunda la casa, los impulsa a continuar su camino en direcciones más acordes con su equilibrio interior.


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Intención de la directora

Nada existe enteramente por sí solo, todo es en relación a todo lo demás.
Buda


En la década de 1960, el doctor en biología molecular Bruce Lipton descubrió que el medio ambiente condiciona a las células más que su naturaleza intrínseca. Es decir, una célula que se inserta en un tejido que se está reparando ayuda a reparar más rápido el tejido, pero una célula igual a esa, trasladada a un tejido enfermo, se adapta, se vuelve parte de la enfermedad y la potencia.

Experimenté en carne propia el poder del entorno cuando habité la casa compartida en la que después filmamos “La Provisoria”. Sin siquiera haber socializado tanto, sin haber contado mis problemas personales o jugado a la psicoterapia, sentí que ese lapso de convivencia había modificado mi vida para bien. ¿Podría ser que me curaran los jazmines del árbol del patio?, ¿que me liberara del estrés el sonido de una palta madura cayendo veloz entre las hojas? ¿Algo tan simple como un techo, comida básica, naturaleza, vivir tranquila sin ser juzgada?

“La Provisoria” es un reflejo del espíritu que se gestó ahí adentro. No importaba el origen social ni las cargas del pasado: la casa te abrigaba. Cada habitante tuvo esa impresión, y entre los cientos de personas que circulaban los fines de semana, en los festivales que organizábamos, era normal escuchar conversaciones sobre la casa como un ente con vida propia.

Es popular el concepto de manzana podrida: se sabe cuánto daño puede causar un grupo de amigos tóxicos, sobre todo en la juventud. ¿Y si mostramos un movimiento auténtico y positivo, que está presente en casi todos los países del mundo? En el underground de la ciudad, en epicentros estudiantiles, en casas compartidas, en hostels, campings y comunidades rurales está sucediendo hoy: jóvenes que buscan vivir por fuera del sistema, ya no en plan de guerra, sino bajo una óptica de conexión con uno mismo, los demás y la naturaleza. Una filosofía de vida que comenzó en los 60 ́ y que hoy, lejos de desaparecer, es una de las grandes tendencias del mundo, sobre todo entre millennials y centennials. Y sin embargo, no tenía una historia que la representara en el cine.